Por lo general me agradan los programas de animales, pero hay algo que siempre me ha causado especial bronca: esa intencionalidad implícita de establecer principios valóricos entre ellos y sus formas…
Estoy, en estos días, abocado a algunas tareas. No son tantas y son chiquitas, pero aveces me confundo y se me quedan algunas sin hacer. Esta será un poco mi TODO list y, además me servirá para…
Las presentaciones de diapositivas tienen tendencia a ser aburridas, sosas e incluso confusas aveces. Entre los presentadores que usan diapositivas hay quienes abusan de efectos de…
En un par de horas más saldré de mi casa hacia la Universidad Central, pues se celebrará ahí el Día del Software Libre. Como miembro de RadioGNU, junto a BreadMaker, presentaremos una charla sobre…
Hace unos minutos, chatié con mi polola. Me preguntó con un poco de plancha (por sentirse tan nerd) si es que conocía algún juego educativo para playstation. Lo primero que se me ocurrió fue…
No tiene sentido que me convenza de que no es así. Tengo un trastorno del sueño bien brígido. Me cuesta dormir, no puedo dormir… o, quizá, no es que me cueste tanto, sino que me niego a la idea de…
Muere Bakunin y llega al infierno; allí, por supuesto, es recibido por el demonio en persona quien lo condecora por su inmensa labor atea y anticlerical. Luego es enviado a un sector de privilegios, libre de torturas y malos tratos. A los pocos días una insurrección violenta se desata en ese sector la cual, al ser aplastada por las huestes infernales, se descubre fue impulsada por el viejo Bakunin. Con el correr de los días una inmensa columna de demonios de toda laya asciende desde el fondo del averno con banderas rojinegras y cánticos espeluznantes. Ansioso por reír ante Dios, a los quince días asciende el demonio y se presenta a las puertas del paraíso, allí se encuentra un inmenso cartel que dice: “Paraíso colectivizado”; debajo de él, se encuentra San Pedro con un birrete rojinegro y un fusil al hombro. Al verlo el demonio se le acerca y le pregunta: –¿Qué tal, San Pedro, cómo van las cosas por acá? San Pedro responde: Nuevamente el demonio: San Pedro: Demonio: San Pedro toma de los hombros al demonio y le dice: Prólogo de Frank Mintz, BAKUNIN. CRÍTICA Y ACCIÓN.
Como castigo es trasladado a un sector normal en donde se producen toda clase de tormentos. A los pocos días, en una recorrida de inspección, el demonio descubre que los castigos ya no se producen: el sector está en huelga en solidaridad con los trabajadores expulsados del primer sector. Así es que Bakunin es trasladado al pozo más profundo del averno en donde las condiciones de calor extremo y tormento permanente –confía el diablo– lo tendrán entretenido.
Reclaman: jornada laboral de 8 horas, vacaciones pagas, equiparación de los sueldos y comodidades con el primer sector. Vencido el demonio resuelve enviar a Bakunin al cielo, mataría dos pájaros de un tiro: volvería a tener control absoluto del averno y le generaría a Dios un caos en el paraíso.
–Todo tranquilo.
–¿No ha venido por aquí un tal Mijail Bakunin?
–Sí así es, está adentro, ¿por qué?
–Sólo quería saber si Dios había tenido con él algún problema.
–¡Me extraña compañero, sí todo el mundo sabe que Dios no existe!


